Total, por…

10 abril 2007 at 4:12 pm 4 comentarios

Me permito la licencia de robarle a Doña Narbona ministra el principio del eslógan de su campaña publicitaria en favor del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente para comentar la batallita acaecida en semana santa.

laberinto

Llegué a mi refugio de Semana Santa el jueves por la tarde, y el viernes al mediodía salí a correr lo que sería mi primera – y desafortunadamente única – salida. Eran las doce y media de un mediodía caluroso y espléndido (los modelos meteorológicos volvieron a fallar?).

Andaba yo con Rosa por el campo y le dije: “Creo que saldré a trotar un rato!” Se me ocurrió así, sin más. “Vale pero a las dos de vuelta.” “Sisñrita!” respondí mientras pensaba hacia dónde dirigiría la primera de las varias – eso creía yo – salidas previstas. Tanta era mi alegría por salir a trotar por aquellos parajes en tan buen día que no reparé en la hidratación ni nada parecido a ello. Me calzé las zapas y simplemente salí a correr.

Los kilómetros iban pasando y aun siendo carretera irregular con sus buenas subidas, me notaba bien. Sin embargo, en el cuarto o quinto kilómetro apareció la sed, con nocturnidad y alevosía. “Ya?” pensaba yo. Al mismo tiempo que notaba mi deshidratación, el paisaje cambiaba y se convertia en un bosque reseco, presa de las llamas un año atrás.

Sobre el kilómetro 5 o 6 me notaba deshidratado. Lo que era peor, aún tenía que volver a mi punto de partida, tenía que desandar descorrer esos mismos kilómetros hacía la meta el agua. Ví un sendero de tierra con indicaciones hacia el pueblo. “5 KM”, rezaba. Quise atajar, y sin dejar de correr exploré rutas que me llevaran a casa, pero cada camino terminaba en árboles talados y pilas de madera. Aquello se terminó convirtiendo en un laberinto de árbol quemado y ambiente seco que acrecentaba mi sed; pero terco de mí, seguía al trote.

Tras varios kilómetros adicionales cumpliendo el rol de explorador – frustrado al final-, di la vuelta y volví al asfalto para encarar los kilómetros de vuelta. Recuerdo que se me hicieron especialmente largos, “Que pase un ciclista, por favor.” pensé con intención de pedirle un poco de agua, pero nada, ni ciclistas, ni coches, ni nadie. Era una situación muy incómoda pero interesante, porque no tenía opción a nada más, el agua estaba a 5 kilómetros y no había otra. Respiré aliviado en la curva que me permitía divisar por fin el pueblo, “Ves, hombre? Ya llegas.” 

En total debierion ser unos 12 o 14 kilómetros, que tampoco hice a mal ritmo a juzgar por el reloj del campanario del pueblo. Sin embargo nunca había notado tanto la sed o el principio de deshidratación como ese día.

La moraleja sería que los descuidos se pagan (total, por una colilla… / total, por unos kilómetros… ), aunque es evidente que el bosque pagó un descuido ajeno mucho más caro que el mío, que por otra parte fue propio.

Sin embargo, desde esa noche comenzaron los síntomas de lo que se convertiría en un fuerte catarro – que aún arrastro hoy. ¿Quién fue primero, la deshidratación o el virus?

Como penitencia (por ser Semana Santa! aunque los kilómetros de vuelta quizá ya fueron bastante), aquí dejo un enlace a un articulo sobre la importancia de una correcta hidratación. Además, añado el link del Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación con ciertos artículos interesantes, ya que ultimamente le presto mucha más atención a lo que como que antes.

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Entry filed under: Entrenamientos.

Emporion XIV Buena Compañia (II)

4 comentarios Add your own

  • 1. Jaime  |  10 abril 2007 en 9:40 pm

    Me ha hecho mucha gracia leerte, pues yo soy experto en perderme por el monte y me he visto en situaciones casi angustiosas alguna vez como la tuya.
    En cuanbo a la hidratación, ahora no pero en verano puede llegar a ser realmente peligroso. Este último me pasó algo parecido con 40 grados sin agua y también con 4 ó 5 km hasta el coche. Me dió hasta miedo.

    Por sitios desconocidos es conveniente llevar un cinturón de esos portabidones, pero para mi es importante que las bocas miren hacia los lados para no ir clavandotelos en la espalda , pues hay algunos mal diseñados.

    En el fondo, no me digas que no tiene su encanto perderse.

    Un abrazo,

    Jaime

    Responder
  • 2. Buena Compañia (II) « 1 KM +  |  13 abril 2007 en 11:46 am

    […] El miércoles y siempre según El Plan tocaban 5 km fáciles, ‘usease’ 6min/km. Llevaba en huelga forzosa desde el viernes pasado debido al persistente resfriado que pillé tras mi periplo campestre. […]

    Responder
  • 3. Isaac  |  13 abril 2007 en 12:15 pm

    Jaime, tengo que decir que aunque dé la sensación de sufrimiento o dureza, que también hubo de eso, por otra parte lo pasé muy bien, incluso durante. No sé si seré algo masoca :-D Sin embargo con 40 grados ya no sé yo … menuda paliza.

    Te haré caso, de hecho tengo portabidones y diré más, lo tenía conmigo en el pueblo … :-D … qué cosas.

    Te doy la razón, son momentos muy interesantes, con encanto a pesar del lado sufrido, y quízá en parte ‘gracias a’.

    Un abrazo para ti tambien amigo.

    Responder
  • 4. Ana  |  2 mayo 2007 en 12:28 am

    Ea, pues seguro que ya no te vuelve a pasar. Seguro que llegaste más tarde de las dos… :-s

    Responder

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